ESCUELAS DE VERANO

ESCUELAS DE VERANO

Hay veces en las que cuando llega el verano los padres nos preguntamos si es mejor llevar a los niñ@s a actividades o dejarlos en casa con algún familiar. Me gustaría contaros mi opinión desde mi propia experiencia.Es cierto que el verano es la etapa en la que los niñ@s deben descansar, desconectar, divertirse… Pero el quedarse en casa no siempre significa que vayan a tener todo esto. Hay veces que los niñ@s se pasan la mañana (o el día) viendo la televisión porque no saben qué hacer con tanto tiempo libre. Lo más probable es que estén solos o con algún hermano o primo. Pero esto no siempre significa que se estén divirtiendo más.

Cada año, el aumento de alumn@s en escuelas de verano es reconocido por todos. Los padres trabajamos, y muchos abuelos también, por lo que lo más sencillo y mejor es dejarlos en la escuela de verano. Muchos padres nos podemos sentir culpables porque los volvemos a dejar en el colegio, en otro colegio o en cualquier centro en lugar de quedarse en casa como a ellos les gustaría.

Ambas opciones son comunes y siempre nos preguntamos qué es mejor. Desde mi experiencia, el verano es muy largo para los niñ@s, tienen tiempo de todo, de divertirse, estar en casa con los padres o con otro familiar, de hacer deberes, de ver la tele, jugar,

y hasta de aburrirse. Las escuelas de verano buscan la total diversión de estos niños y en la mayoría ofrecemos horas de realizar las actividades de repaso que les hayan pedido sus tutores. Para mi hija, el acudir a la escuela de verano que organizo se ha convertido en un hábito, está asistiendo desde muy pequeña. Este año he notado que le ha costado más trabajo el querer ir, porque conforme van creciendo, van encontrando otras aficiones. Así que, decidí probar a que se quedara en casa y mi sorpresa fue que se pasaba el tiempo, jugando, con sus manualidades, la tele un rato… Pero, llegó un momento en el que se aburría, necesitaba estar jugando con otros niñ@s, ya que aunque los adultos podamos jugar con ellos, no es lo mismo la idea y diversión que puedan tener entre ellos.

A pesar de que me gusta que mi hija encuentre momentos de aburrimiento para desarrollar su creatividad, llega un momento en el que si está demasiado tiempo aburrida, esto se puede llegar a convertir en pereza e intentar hacer “lo fácil”, ver la tele, Tablet… Así que, después de estos días sin asistir a la escuela de verano, le propuse ir y, para mi sorpresa, aceptó, un poco a regañadientes, pero aceptó. Y al verla jugar y divertirse con todas las actividades, interactuar con otros niñ@s, conocer a compañeros diferentes a los habituales, realizar todas las actividades con entusiasmo… Me di cuenta que el verano es largo, que unas semanas de escuela de verano era la mejor opción para los niñ@s, ya que descubren cosas que no hacen durante el año y, después de salir, tendrán tiempo de volver a sus tareas de jugar, manualidades, diversión, tele, aburrimiento, etc. Porque incluso por las tardes pueden hacer todo esto y las escuelas de verano no duran los más de dos meses que tienen de vacaciones.

Las escuelas de verano pueden ayudar a los padres y familiares a integrar su vida familiar y laboral a la vez que dan recursos a sus hij@s para aprovechar su tiempo libro al máximo. Eso sí, el mejor consejo en este caso, busca una escuela de verano que le guste, le entusiasme, le atraiga para que sean ell@s los que te pidan ir, que no tenga que llegar a ser un esfuerzo y cree conexiones negativas con estas actividades.

¡Feliz verano!

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Maria Muñoz author

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